miércoles, 20 de noviembre de 2013

Oracion

Oh Señor!
Ante vuestros pies, venimos a postrarnos a pedir, a
implorar vuestra misericordia para todos vuestros
hermanos que están en desgracia y para todos
quienes te amamos, pués tú nos dás fuerzas,
vida y aliento para continuar con el camino
que nos señalas.
A ti te rogamos Señor nos dés vuestra bendición
y através de ello nos infundas el amor que
tanto nos hace falta entre todos los hermanos.
A ti te imploramos Señor !

Origenes de la fe

ORÍGENES DE LA FE
Existen varias versiones sobre cómo se inició la devoción por la imagen de la piedra. Se cuentan básicamente dos, por eso cree que son las principales. La primera historia fue allá por 1675. Diego, un indio cansado de los maltratos de los españoles, escapó hasta Huanca y rezó durante todo el día para que no lo encontraran. Y así fue. Luego se aparecería ante él la imagen del Cristo ensangrentado. Asombrado por el milagro, Diego envió un pintor a aquel preciso lugar para que reprodujera lo que había visto. Donde se pintó la piedra, se construyó una capilla que luego se volvería el santuario.

La otra versión del origen de la devoción: Un boliviano llamado don Pedro Valero, desahuciado él, conoció a un doctor extranjero que, milagrosamente, lo salvó después de brindarle un tratamiento de aguas. A cambio, el médico, que respondía al nombre de Enmanuel, solo pidió que Valero fuera a visitarlo a su casa en Huanca. Grande fue su sorpresa cuando, en 1778, llegó al lugar y los pobladores le dijeron que en esa localidad no había nada, tan solo una capilla abandonada. Terco fue hasta el sitio señalado y halló una piedra pintada con un Jesucristo azotado. Lo increíble fue que el rostro del hijo de Dios era el mismo de la persona que lo había sanado.Se inicia peregrinaje al Señor de Huanca en el Cusco

Peticiones a escala

PETICIONES A ESCALA
En la zona comercial donde decenas de puestos ofrecen a los fieles pequeñas representaciones, a manera de juguetes, de lo que desean pedirle al Señor. Luego ellos llevan los objetos para que sean bendecidos por el obispo: casas, vehículos, tiendas de abarrotes, pasaportes para los viajeros, títulos universitarios, millones de soles, dólares y euros; botiquines, celulares y cualquier cosa que se pueda imaginar, cualquier cosa que se pueda pedir.

La misa está por terminar y todos los presentes esperan la bendición: la avalancha humana se lanza tras una gota de agua bendita. No hay para todos, pero eso no importa porque igual se marcharán con la gracia del Señor de Huanca.

Por lo general, los peregrinos suelen llegar días antes y quedarse algunos después del 14 de setiembre, fecha central de la celebración. Duermen en carpas, cerca del parque Siloe, donde reposa el agua del Señor de Huanca. Más de uno está convencido de que se sanaron milagrosamente después de lavarse la cabeza en este recinto. Cada 14, la imagen llega a este lugar en procesión y bendice el agua. Luego se encuentra con la Virgen Dolorosa en el frontis del santuario, para después guardarse hasta el año que viene.

399 Años De Fe

399 Años De Fe
Este año se recordó el 399 aniversario de la aparición de la sagrada imagen, conocida como el "médico de los pobres".
Existen varias versiones sobre la aparición de la imagen. Sin embargo, destaca la de 1675, año en que un español descubre una rica veta en la mina de Yasos. Diego Quispe era un humilde campesino de Chinchero sometido al trabajo forzado en la mina.
Un día, un amigo suyo fue azotado por los patrones. Diego salió en defensa del amigo. El capataz español ordenó encerrarlo. Al día siguiente debía recibir su castigo. Por miedo a la severidad de la reprimenda decidió huir. Subió al Pachatusan, luego descendió hasta Huanca. Se escondió en una caverna rocosa. Rezó todo el día para que no lo encuentren. 
De pronto, ante sus ojos apareció Jesucristo sangrando por los azotes recibidos. Le dijo que siempre lo cuidaría de los españoles. En gratitud a la ayuda, Diego envió un pintor a aquel preciso lugar para que reprodujera lo que había visto sobre una piedra. Donde se hizo la pintura se construyó una capilla. Hoy es un santuario
Son las cinco de la mañana. Hemos llegado al santuario. Ahí empiezan a expresarse diferentes formas de fe. Dentro de una piscina se aglomeran decenas de varones, mujeres y niños para bañarse con el agua bendita que nace de las entrañas del Pachatusan. De seis agujeros chorrea el líquido. Dicen que el agua cura todos los males.
Unos metros más arriba hay una cola inmensa para recoger de una fuente el agua bendita y llevarla a sus hogares. A los costados descansan los fatigados peregrinos en sus carpas.
A las seis empieza la primera misa en el templo del señor. Es un lleno total. Cientos participan del sacramento en las afueras de la construcción de piedra. Dos horas después es la misa principal. La primera misa está por terminar. Llegó el momento de recibir la bendición. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

Historial




El Señor de Huanca es una advocación de Cristo martirizado que se venera en la localidad peruana de Huanca, en el Cuzco, y es venerada por peruanos en el Perú y en el exterior por ser considerada milagrosa.



Primera aparición

Al llegar los españoles, Cusco declinó su importancia política, pero supo mantener su dignidad en medio de los avatares de la conquista. En poco tiempo el dominio de los españoles se hizo sentir de manera cruel y humillante, el Virreinato impuso la mita y sometió a los aborígenes del Incario a trabajos forzados en las minas.

Sin embargo, con los españoles llegó también la palabra de Jesucristo, que fue acogida como esperanza y paliativo del sufrimiento. En poco tiempo los incas se identificaron con el Dios que sufría igual que ellos. Así surgieron muchos cultos de personajes cristianos en todo el Perú. Cusco no sería la excepción y en un lugar cercano al poblado de Chinchero, nació uno de los más famosos cultos cristianos.

Huanca es un hermoso paraje situado en las faldas de la montaña Pachatusan (El que sostiene el mundo), casi a las orillas del río Vilcanota cercano a Chinchero.

En el año de [1675] el [Marquesado de San Lorenzo del Valleumbroso|Marqués del Valleumbroso] descubre una rica veta en la mina de Yasos, como tradición el maltrato de los incas no podía faltar. Diego Quispe era un humilde campesino de Chinchero sometido al trabajo forzado en la mina de Yasos.

En una ocasión un español castigaba a látigo limpio a un indígena trabajador de la mina, Diego Quispe al ver esta situación salió en defensa del injustamente castigado hombre.

El capataz español sin titubear mandó a encerrar a Diego, dando la orden de que al día siguiente Diego debía ser severamente castigado. Durante la noche Diego pensaba en el duro castigo que recibiría, y optó por escapar, tomó el camino de Chinchero para ocultarse, para esto debía cruzar los montes de Huanca, mientras tanto la luz del día amenazaba con delatarlo.

Así que buscó refugio, llegó a unas rocas que aglomeradas, servían como una especie de caverna bien segura. Diego aún temeroso por el castigo que recibiría si lo encontraban, oró todo el día el "Padre Nuestro" y el "Ave María". Durante el día se sintieron los pasos de los españoles que lo buscaban, sólo el poder de Dios hizo que Diego no sea encontrado, hasta que por fin llegó la noche y Diego se dispuso a partir, al observar el cielo se dio cuenta que no había luna. De pronto, una luz lo deslumbraba, ante sus ojos una claridad desconocida iluminaba una escena sorprendente.

Era Jesucristo sangrante por los azotes recibidos, Diego estaba embargado por una emoción divina y permaneció inmóvil, casi fuera de sí, adorando a su Redentor. En eso, Jesucristo le dio un mensaje a Diego: "Diego ... Diego ... te he elegido para que seas una paloma, una paloma mensajera de mi bondad y misericordia, este lugar ha sido escogido para ser volcán de amor y un refrescante manantial de perdón, anda a tu pueblo preséntate ante el cura, haz tu comunión y vuelve yo estaré aquí. Parte al amanecer".

Diego se quedó dormido, rendido por el cansancio, de hambre y por el cúmulo de emociones.

Al amanecer .... Jesucristo habló con Diego: Diego ... levántate ...ve a tu pueblo ...

¡Taytay! No ha sido un sueño. Esto es real Cristo está aquí ... soy tu humilde siervo. Toma este obsequio, Tayta Dios. Una simple crucecita de plata dejada al pie de nuestro señor, fue la primera adoración al Cristo de Huanca. Con el correr de los tiempos, numerosas peregrinaciones vendrían desde los más apartados lugares a depositar su fe en Dios. 



Segunda aparición:

En junio del mismo año, Diego Quispe cumplía su misión. Un pequeño grupo de personas partían de Chinchero. Diego guiaba al cura de Chincheros, Urioste de la Borda, a Huanca. En la comitiva también estaban algunos familiares de Diego, sólo ellos habían merecido el honor de conocer los pormenores de la divina revelación. Diego había huido de una mina por eso guardó silencio para no delatar su presencia en el pueblo. La pequeña caravana bajó a la quebrada de Calca, cruzó las fincas de Villar y Uchumaca y empezó a subir la cuesta de Huanca. El Cura Urioste detuvo a la caravana a mitad del camino.

Mientras Diego le mostraba el lugar de la aparición. El cura ordenó a Diego que entre a la caverna y se asegure de la presencia de Cristo, en breve Diego llamó al cura y efectivamente Cristo se encontraba en la caverna con las heridas frescas después de haber sido flagelado, mientras Diego llamó a los demás para ser testigos de la Aparición.

Esta fue la primera peregrinación a Huanca un puñado de humildes indígenas, sencillos, iniciaban un culto que con el tiempo convergería a millares de almas en busca de paz. Así con el tiempo el Señor de Huanca será al padre y médico consolador de todos los dolores.

Las tierras de Huanca eran propiedad de la orden religiosa de los mercedarios del Cusco, por ello Diego Quispe consideró que era necesario que ellos supieran de los extraordinarios acontecimiento. El Comendador de la orden religiosa aceptó la palabra Diego y decidió enviar un pintor a Huanca.

Uno de los más afamados pintores de la escuela cusqueña fue elegido para esta privilegiada labor. Diego Quispe informó al Pintor de todos los detalles de la aparición y pintó sobre la roca viva la figura de Cristo, al hacer su trabajo parecía que una mano divina lo guiaba. De ese modo, el retrato del señor de Huanca inició una piadosa tradición que algunos indígenas del lugar realizarían casi en secreto.

Por entonces el Obispo Manuel Mollinedo y Angulo gobernaba la iglesia de Cusco, todo parece indicar que el prelado no pudo confirmar la veracidad de la aparición, el Cura Urioste Borda sabía la verdad pero ya había muerto antes de confirmar la aparición. Así que se decidió mantener silencio pero la iglesia toleró el culto al Señor de Huanca y permitió que en algunas épocas del año se celebraran los santos misterios en la pequeña capilla. Todavía acudían en busca del Señor de Huanca pocos devotos en su mayoría indígenas de Chincheros, su fama no alcanzaba aún los ribetes actuales.

En Lima:

En la céntrica Iglesia de la Merced, en la nave lateral derecha se halla un retablo y en una hornacina, está la imagen del "Señor de Huanca", dicho motivo litúrgico se halla a dos cuadras de la Plaza Mayor de Lima. En la Iglesia de San Sebastían en el centro de Lima, también hay por lo menos 4 imágenes del Señor de Huanca perteneciente a los diferentes distritos o provincia de Cusco, y desde días antes se le hace misa al Señor.